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RECURSOS HUMANOS EN MANTENIMIENTO

Hace tan solo unos años (años 60-70), por cada dólar gastado en mano de obra de mantenimiento las empresas gastaban 2 dólares en materiales y repuestos. Las posibilidades de optimización se centraban, pues, en el ahorro de materiales, pues cualquier acción que redundara en un consumo menor de repuestos tenía un efecto mayor sobre el resultado global que un intento de reducción de personal. La situación, hoy en día, en claramente opuesta: por cada euro gastado en repuestos los departamentos de mantenimiento gastan 2 euros en mano de obra. 

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Conviene entonces preocuparse por la mano de obra. Si queremos optimizar (y optimizar significa generalmente gastar menos para hacer lo mismo o más), los recursos humanos son ahora la pieza más importante, el punto al que debemos dirigir nuestras miradas buscando ese ahorro que haga a la empresa ser más competitiva.

Debemos hacernos una serie de preguntas clave, cuya respuesta nos indicará si estamos en el camino correcto o no:

  • ¿Tenemos la cantidad de personal que necesitamos? Si tenemos más de los que debemos emplear, estaremos derrochando recursos económicos. Pero si tenemos menos, el tiempo de respuesta puede no ser el adecuado, con lo que estaremos malgastando dinero en forma de pérdidas de producción.
  • ¿El personal que tenemos resulta adecuado? Debemos preguntarnos si su formación es la que debe tener para poder dar respuesta a las incidencias de la planta. Para saber si la plantilla es la adecuada, tenemos que tener en cuenta si la preparación que tenían cuando se les contrató permite una formación posterior más específica, o si esta formación era tan básica que hay que comenzar por una preparación general. Hay que saber cual es la base inicial con la que cuenta cada integrante del departamento de mantenimiento, e identificar sus carencias.
  • ¿El personal está organizado del modo adecuado? Esta pregunta hace referencia a la estructura organizativa del personal de mantenimiento (organigrama) y a la estructura funcional, esto es, a la organización por turnos o por especialidades. No todas las plantas necesitan el mismo modelo organizativo: puestos que son necesarios en unas plantas pueden ser antirentables en otras, y la organización horaria del personal está en función de las necesidades de producción.
  • ¿El personal tiene el rendimiento adecuado? Podemos tener el personal que necesitamos, el más formado para su puesto, y perfectamente organizado de acuerdo a las necesidades de la empresa, pero si el rendimiento que obtenemos de ellos es insuficiente estaremos de nuevo derrochando recursos. Debemos entonces encontrar formas de poder comprobar ese rendimiento, de fijar un objetivo y de saber donde estamos en cada momento. Debemos identificar las razones de rendimientos bajos (para corregir) y de rendimientos especialmente altos (para aprender de ellos).



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